viernes, 5 de febrero de 2010

LA LAGARTIJA


La Princesa Encantada de Cazorla

Saltando de piedra en piedra por la ribera del río
Borosa mientras se comía un bocadillo, Vero se
alejaba del lugar de descanso elegido por sus
padres. Las continuas advertencias de su madre
para que no se distanciara mucho y no se perdiera,
la hicieron pararse delante de una pequeña
charca. En ese instante, una rana la sorprendió
con un salto olímpico, y pensó que la ranita volvería
a saltar otra vez.
Pacientemente esperó, pero la rana ni se inmutó.
De repente, escuchó a su izquierda unos sonidos
parecidos a siseos.
-¡Pss..! ¡pss..!
Creyó que era una chicharra, u otro bicho parecido
que chasqueaba sus alas. Sin embargo, no vio
ningún insecto en los alrededores. ¡Pero sí algo
vivo que desprendía unos destellos ocres y cobrizos!
¿Qué era aquello?
Era una pequeña lagartija que poseía una larga
cola casi el doble de lo que medía su cuerpo. El
reptil levantaba el torso una y otra vez, al ritmo
de: ¡Pss... pss... !
Pervivencia, Cuentos de Fauna Amenazada5
Ante tan llamativo comportamiento, Vero intuitivamente
pellizcó su bocadillo y lanzó al pequeño
reptil un poco de pan.
La lagartija acudió a comer la diminuta porción
con descaro. Entonces Vero pellizcó de nuevo, y
esta vez ofreció al animalito un trocito más suculento,
pues también le quería dar un poco de chorizo;
pero no se lo tiró para que lo cogiera del
suelo ribereño, sino que se lo ofreció extendiendo
su brazo, aunque la niña no creía que la lagartija
se acercaría a comer de su mano.
Pero el reptil acudió a la carrera para "tapiñarse"
lo que Vero le daba.
Aunque asustada por que pensó que el saurio la
podía morder, y no sabía si el bicho era venenoso
o no, Vero aguantó inquieta el trocito de comida
con sus dedos, y el animalito comió de su mano.
Lo que le estaba pasando la llenó de emoción y la
puso muy nerviosa.
¡Era fantástico! ¡Sería estupendo que los suyos la
vieran dándole de comer de su mano a una lagar-
La Princesa Encantada de Cazorla

Pervivencia, Cuentos de Fauna Amenazada5
Ante tan llamativo comportamiento, Vero intuitivamente
pellizcó su bocadillo y lanzó al pequeño
reptil un poco de pan.
La lagartija acudió a comer la diminuta porción
con descaro. Entonces Vero pellizcó de nuevo, y
esta vez ofreció al animalito un trocito más suculento,
pues también le quería dar un poco de chorizo;
pero no se lo tiró para que lo cogiera del
suelo ribereño, sino que se lo ofreció extendiendo
su brazo, aunque la niña no creía que la lagartija
se acercaría a comer de su mano.
Pero el reptil acudió a la carrera para "tapiñarse"
lo que Vero le daba.
Aunque asustada por que pensó que el saurio la
podía morder, y no sabía si el bicho era venenoso
o no, Vero aguantó inquieta el trocito de comida
con sus dedos, y el animalito comió de su mano.
Lo que le estaba pasando la llenó de emoción y la
puso muy nerviosa.
¡Era fantástico! ¡Sería estupendo que los suyos la
vieran dándole de comer de su mano a una lagar-
La Princesa Encantada de Cazorla .

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